Reseña del libro "cada vez que decimos adios"
sosteniendo la agudeza de un inteligente guiño literario, que parodia a los maestros del género —christie y hitchcok—, carlos pujol ha escrito una gratificante historia de suspense que mediante el humor nos conduce a la complicidad y la condescendencia. el divertido enredo nos señalará también los disfraces del absurdo en los rincones de lo cotidiano. en una esmerada y sencilla casa de huéspedes escocesa vive guillermo, billy, el único español de la localidad y testigo pasmado de las vidas que contempla encogiéndose de hombros: reichel, el suizo maleducado de perfecta dentadura; guy, el escurridizo viajante que siempre está de paso; mclenan, militante de un agobiante catolicismo; molly keith, propietaria de un salón de té y ladrona de libros... un crimen siega de golpe la rutinaria tranquilidad de la pensión y el azar de las pesquisas policiales convierten a billy en el principal sospechoso de una complicada trama que convoca a imprevisibles personajes. cada novela de carlos pujol ha sido, a la vez que una acabada creación artística en sí misma, un fascinante ejercicio creativo de recreación en falsilla de algún modelo literario existente, que es objeto a la vez de homenaje y de crítica. en este caso, el modelo es doble: por una parte, la novela inglesa de intriga; por otra parte, y más en lo hondo, la novela de aprendizaje, la iniciación de un joven a las incertidumbres del mundo y de la vida adulta en sí misma misteriosa y casi inexplicable para la perspectiva adolescente. la extraordinaria habilidad del escritor para decir, entre líneas, tras una apariencia amable y risueña de pastiche,cosas de verdadera emoción y gravedad, confiere al relato su trascendencia literaria última.