Reseña del libro "El Proceso - Edición definitiva"
En 2002, el profesor alemán Reiner Stach declaró «oficialmente» insoluble el problema del orden de los capítulos de El proceso, de Franz Kafka, ya que ni Max Brod, su albacea literario, ni los avances de la filología en materia de edición habían logrado determinar de manera satisfactoria y completa la manera en que Kafka habría dispuesto y ensamblado finalmente las piezas de su obra. El manuscrito original no ayuda a resolver el problema. Con cierta resignación, los kafkólogos no tuvieron más remedio que esperar a que algún día se descubriera un índice confeccionado por el propio Kafka en algún olvidado desván de Praga. Sin embargo, Guillermo Sánchez nunca creyó que el problema del orden de los capítulos de El proceso fuese insoluble, sino que, por el contrario, el enigma debía tener una solución y una motivación que lo justificara. Sánchez logró establecer afinidades temáticas entre El proceso y Crimen y castigo, de Fiódor Dostoievski. Tras un estudio sistemático y comparativo de ambas obras, descubrió que El proceso es un palimpsesto de Crimen y castigo, en el que todos y cada uno de los capítulos de la novela de Kafka están construidos a partir de uno o varios capítulos de la novela de Dostoievski. Kafka utiliza el texto de Dostoievski para narrar de manera críptica sus relaciones con Felice Bauer, particularmente las relativas a su compromiso matrimonial, cuya ruptura es el tema principal de la novela. Esto significa que El proceso tiene una estructura similar a la de una cebolla, con tres textos o capas superpuestas que, sin embargo, son inseparables.