Reseña del libro "INVOCACION"
Invocación, de Dalia Alonso, es un libro sobre el deseo y sus ruinas, sobre aquello que permanece cuando el amor ha dejado de ser presente y se convierte en memoria, relato o canción. A través de una voz íntima, irónica y profundamente literaria, el poemario recorre las distintas formas de la pérdida y de la espera, pero también la posibilidad de reconstruirse después de ellas. Su título es, en sí mismo, una declaración de intenciones: invocar significa llamar de nuevo, convocar una presencia ausente, intentar que regresen una voz, una música, un cuerpo o un tiempo que ya no existen.
La poesía de Dalia Alonso se construye en diálogo permanente con la tradición clásica y con la cultura contemporánea. Ariadna, Dido, Orestes, Casandra y las Musas conviven con tranvías, clubes de lectura, bares, discos, cartas, vino o canciones de radio. El mito deja, así, de ser un territorio distante para convertirse en una forma de interpretar el presente y de nombrar las contradicciones de una experiencia amorosa y vital marcada por el deseo, la incertidumbre y la pérdida. En «Dido después de Eneas», por ejemplo, la voz que ha sobrevivido al abandono puede afirmar: «[...] la felicidad soy yo. Yo, el amor», mientras en «Ariadna y Naxos» la repetición de «No desperté» convierte el abandono en una suerte de letanía.
La música ocupa un lugar esencial en este universo. Bellini, Chet Baker, las partituras, la radio y las canciones funcionan como depósitos de memoria capaces de devolver aquello que el tiempo parecía haber borrado. «Invocación» nace precisamente de ese impulso: «vivo lo que no vive ya» y busco «que regrese / aún la música deseada, / su voz antigua». La poesía aparece entonces como una forma de escucha y de recuperación, pero también como un espacio de resistencia frente al olvido.
Con una escritura que combina inteligencia, sensualidad, humor e ironía, Invocación transita entre la intimidad y la cultura, entre el desengaño y la esperanza, entre la noche y una posible revelación. Las Musas dejan de habitar exclusivamente el Olimpo para acompañar a la poeta en el tranvía, en un club, ante un tocadiscos o durante un desayuno; la mitología se vuelve cotidiana y la experiencia cotidiana adquiere una dimensión mítica.
Pero Invocación es, sobre todo, un libro sobre la necesidad de volver a mirar. Frente a las Furias y el recuerdo, frente a la noche y sus incertidumbres, la voz poética encuentra en «el relieve y la palabra» una posible salvación: «El poema me basta». Escribir se convierte así en una forma de atravesar la oscuridad y recuperar la mirada. Entre dioses antiguos y canciones modernas, amores perdidos y deseos que persisten, Dalia Alonso confecciona un libro en el que la poesía no pretende borrar las heridas, sino darles una forma desde la que puedan ser contempladas. Invocar, en estas páginas, es llamar a lo que ya no está para descubrir que, a veces, la respuesta estaba en la propia voz.