“—Aunque dices renegar de tu formación, eres cada día más cristiana.
Ella lo mira y, después de unos segundos eternos, vuelve a abrazar la bandeja contra su pecho.
—Entonces deberías estar orgulloso de mí.
—No, porque también te enseñé a agradecer y disfrutar.
—Y no sabes cuánto disfruto gastar cada peso de este precario trabajo en lo que me da la gana y sin rendirle cuentas a nadie, ¡partiendo por tu dios! —grita ella.
—¡Pero si escuché que ni te pagan! —y él vuelve a enterrar el tenedor en el pollo, tan
fuerte, que salpica algo de salsa en la mitad de su camisa blanca”.
***
Una deliciosa inconsistencia atraviesa estos relatos que aunque buscan la verdad, evitan adueñarse de ella. Un adorable desacuerdo consigo misma permanece en la mujer que está en cada uno de los cuentos; mujer que es idéntica pero distinta en cada edad. Con una prosa elegante y equilibrada, su autora capta la vida en su paradoja, volviendo escritura la contradicción, el absurdo y la belleza de una biografía que se despliega con humor algo criollo, peso existencial y dramatismo.
Opiniones del libro
Usuario Anónimo
Domingo 02 de Agosto, 2026
Valientes y bien escritos relatos. Gloriosamente ilustrados. Excelente impresión.